La filóloga me corregiría sin dudarlo el uso (o apropiacionismo, como gusta decir en este blog) del término repamplinfa*; por dos motivos, el primero por no pertenecer al "ilustrísimo y real magnifico" diccionario de la no menos "real e ilustre" Academia; y el segundo, por el uso de género desacertado (puestos a inventar, invento!). Así, que sírvanse de esta introducción como pista inequívoca de por donde van los tiros de este blog. Sí, yo soy la que se encargará de los otros menesteres.
Hay quien dice, que postmoderna, lo que se dice postmoderna, esta que suscribe. Pero lo cierto es que el termino me deja totalmente indiferente. El post, el moderno, el no moderno, el alternativo, el guay y el todo que se crea con derecho a serlo.
Estoy cansada, jarta me hallo (magnifica mi mezcla de pedantería y vulgaridad), de seres inalcanzables con etiquetas impuestas, merecidas o substraídas del libreto interior de un vinilo, que pasan por la vida con aires de indiferencia pero con un clasismo que casi parece de serie.
De ellos siempre aprendo algo, generalmente en forma de conclusión, ¿como se puede desperdiciar tanto talento innato en una pose que desmerece todo derecho adquirido?
En fin, sean postmodernos si quieren serlo, pero háganse un favor a si mismos y de vez en cuando planten sus extremidades inferiores sobre el asfalto.
* o refanfinflar, según localización de IP
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