Desde hace ya un par de semanas, cuando voy por la calle, no me creo que esté protagonizando un videoclip, o lo que es lo mismo, se me ha roto el reproductor MP3. Es un verdadero fastidio, me he dado cuenta de que no puedo vivir sin él, lo necesito, lo echo de menos.
Cuando escuchas música mientras caminas de un lado a otro, todo se ve de otra forma.
Siempre seleccionaba lo que quería escuchar según mi estado de ánimo o dependiendo de las cosas que estaba haciendo o iba a hacer, me explico:
Si tenía que andar deprisa porque llegaba tarde, Cansei de ser Sexy o un poquito de electrónica (Justice, Tiga...)
Si la noche anterior había estado sentada en el Vhada (ahora Vértice) durante horas bebiendo cerveza...Los Enemigos.
Si me iba de shopping un poquito de Nosoträsh
Si pensaba acudir a un festival !Qué mejor que una selección de canciones de los grupos que tocarían!
Recién llegada del FIB 2008, Claps your hands and say yeah a todas horas.
Si tenía que hacer la compra en el super me gustaba escuchar al Sr. Chinarro mientras decidía qué yogures llevarme a casa...
Y así podría seguir hasta hacer una lista interminable de situaciones y su música adecuada. Creo que a todo el mundo le pasará lo mismo, ¿no?
!Ah!y por supuesto mi fondo de armario: Los Planetas, Lori Meyers, Tulsa, La Bien Querida, The Strokes, The Cure, The Smiths, Joy Division, Ride, Migala, Jesus and Mary Chain... !Qué maravilloso es tener un buen fondo de armario con miles de canciones para volver a escuchar!
Lo único que no me gustaba de mi MP3 era lo mal que se llevaba con los auriculares. En su corta vida tuvo unas cinco parejas de lo más diferentes pero nunca llegó a congeniar del todo con ninguna de ellas. No me refiero a que funcionaran mal, siempre los he comprado de cierta calidad, sino a que se rompen con asombrosa facilidad (llamada de atención a los fabricantes de auriculares).
Pero pensándolo bien...sí que hay una razón por la que me alegro de la muerte de mi pequeño e inmaculado reproductor: vuelvo a leer en el bus y me gusta.
Como la línea que yo frecuento es la de la Universidad, el autobús va repleto de chicos y chicas que no hablan, que permanecen absortos mirando por la ventanilla mientras !escuchan música con sus emepetrés!. El autobús permanece en silencio y me permite leer lo que me apetezca por muy "sesudo" que esto sea (moderno o viejuno da igual). El autobús me deja pensar.
De todas formas tendré que comprarme otro aparatito para seguir protagonizando mi propio videoclip y puede que esta vez me decante por un ipod (me empiezo a levar bien con "manzanito de Ronda"); aunque...si este también muriera prematuramente, creo que el luto sería más largo....